abr 02
Silencio, yo no quiero silencio
no quiero flores no quiero huertos,
quiero geranios en maceteros,
quiero cal blanca entre hierro y hierro.
Silencio, yo no quiero silencio,
quiero que cante el autor y el muerto,
el hombre libre sin cementerios,
la espuma clara en el río añejo.
Silencio, yo no quiero silencio
quiero olivares verdes y almendros,
no quiero madres con trajes negros
ni voz de niño detrás de un féretro. LLegiu-ne més »
Etiquetes: Poemes
gen 16
Dos risas pugnan el triunfo,
el sueño de los pequeños duendes.
Antes todo era fácil… pero ahora,
llego lo que no se quería. LLegiu-ne més »
Etiquetes: Poemes
des 18

Todo se volvió gris,
y de pronto el roto de las turbias lenguas
echaron andar.
Nadie calló a pesar del desatino,
nadie se fijo en nosotros. LLegiu-ne més »
Etiquetes: Poemes
des 09

Tal vez la oscuridad de la noche nuevamente extinga las luces que brillan,
no sé.
Quizás, el silencio de las destellantes voces se enjugue en el parco aire… LLegiu-ne més »
Etiquetes: Poemes
des 06
Desde niño la oí tocar cada día a media tarde como si de un ritual se tratase. Mi madre me explicaba que cuando era joven, Doña Enriqueta, había sido una violinista muy reconocida y que había hecho conciertos en los mejores teatros europeos. Después de un accidente tubo que dejar la música profesional y, según todos, se sumió en una gran depresión que la mantuvo enclaustrada en su casa durante años.
Doña Enriqueta era una mujer respetada y admirada por todos. Los más mayores contaban que ni siquiera cuando era una mujer famosa se mudó del barrio. Siempre vivió en la casa de sus padres que antes había sido de sus abuelos. Un matrimonio fallido la dejó casi en la ruina y, después del accidente de coche que la apartó definitivamente de los escenarios, vivía casi rozando la miseria aunque ella jamás lo admitió. Con frecuencia se sentaba en un banco del parque que había debajo de casa, siempre llevaba un libro en la mano y sus gafas de pasta color miel. Tenía una peculiar manera de vestir, utilizaba colores calidos y era extraño no verla con algo de color rosa, aunque fuese un pequeño detalle en su pelo cano especialmente cuidado. A pesar de todo, su apariencia era sumamente elegante y no pasaba desapercibida para nadie. LLegiu-ne més »
Etiquetes: Relats de vida
des 02

Emergen de los senos de la vida,
con sus risas de historia,
atrapados en los brazos del tiempo.
sin tapujos, LLegiu-ne més »
Etiquetes: Poemes
nov 29
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid vamos ha apretar el cinturón a los ciudadanos para salir de esta puta crisis.
Lo primero que vamos hacer es recortar en educación “porque al fin y al cabo tampoco hace falta que sepan tanto” ¡un poquito mas ignorantes nos vienen mejor! Que ya están sacando bastante los pies fuera del tiesto. Echamos a la calle a un montón de profesores y los que dejemos que se organicen más. ¡Joder! Tampoco se matan trabajando. ¡Oye, y que hagan de todo, como en botica! Que para eso les pagamos. Si, al final, solo van a trabajar 23 minutos más de lo que hacen siempre, no creo que se vayan a romper del esfuerzo. Al que no le convenga, sin problemas, que se vaya al paro.
Después le vamos a dar un buen vapuleo a la sanidad. ¡Tú sabes el agujero que hay ahí!, es impresionante. “Las vacas sagradas” mueven el cotarro como les da la gana. Tienen más privilegios que un ministro, y más fiestas que una verbena. Hacen creer que se preocupan por los pacientes pero la realidad es que están más pendientes de quien se acuesta con quien, de los viajes que hacen o van hacer, de los trapos sucios de cada cual y de los modelitos que se ponen, que de su trabajo. La sanidad interna es como un Sálvame gigante y sin Jorge Javier para que los dirija. ¡En fin, todo un putiferio! Estos son los primeros a los que se le ha acabado el chollo. Ale, a currar de verdad como cualquier otro ciudadano. ¡Verás como ninguno se despide para irse a trabajar a otro sitio! LLegiu-ne més »
Etiquetes: Crisis • Narració