abr 09

amigas i cafeHay ocasiones  puntuales que un café-pastel-tertulia con las amigas se puede  convertir en la terapia más divertida y efectiva que si realmente hubiésemos pasado por la consulta del mejor psicólogo. Normalmente  empezamos muy formalitas, pero entre las siete que formamos el grupo, casi nos pasa como a los siete enanitos del cuento, que menos mocosa y mudita, porque todas sin excepción somos como las cotorras, estamos “la tímida”,  “la feliz”, “la sabia”, “la dormilona”, que esta, si conseguimos organizar una excursión algo alejada que ya nos resulta difícil y hemos de madrugar, bueno, es un drama. En ocasiones hemos llegado a pensar que le gustaría tener febrícula para justificarse.

También está la “un poquito gruñona”. Ella sabe que se lo decimos con cariño. Y las otras dos, pues un poco de todo diría yo. El éxito está asegurado con esta amalgama de caracteres; que si el coñazo de día laboral, la fiebre del benjamín de la casa y la pobre yaya que después de cuidarlo tres días ha cogido un gripazo tremendo, que si el marido, el amigo íntimo, etc, etc, poco a poco nos vamos relajando y comentamos aquel sueño que no entendemos, un rencuentro casual con el ex, algún deseo oculto que acaba entre guiños y finalmente, como ocurrió en el último encuentro, la más atrevida nos explica lo divertido que lo pasó en un sex-shop buscando un regalo para otra compañera de trabajo que cumplía los cuarenta y cinco.

Sin darnos cuenta habían pasado dos horas y alguna de nosotras miraba el reloj por controlar un poco el regreso a casa ya que no todas disponíamos de la misma libertad. De pronto, no voy a decir los nombres reales, la tímida nos dice: antes de despedirnos quisiera explicaros algo que me ronda hace varios días por la cabeza. Tengo una duda. Y quedó muy circunspecta en silencio. Como si nos hubiesen conectado un resorte al resto, todas a la vez preguntamos ¿una duda? A lo que ella, un poquito azorada añadió: bueno, es un deseo y una duda. Y nuevamente al unísono: ¡explica, va, dilo que se nos pasa el tiempo. ¿Te ha ocurrido algo?¿por qué no has empezado antes? Bla, bla, bla, bla blá… La un poquito cascarrabias puso orden ¡Va; callar y que hable ella! La miramos en silencio y suelta: —Quiero volver a nacer—

Ahí ahora que lo pienso, si que nos quedamos todas mudas, por lo que continuó: —Veréis, es lo que voy captando sobre la creencia en el Karma y en la reencarnación que desde hace mucho tiempo se habla tanto. Son temas para mí bastante complicados porque eso de llegar a la perfección del Karma a través de nacimientos–muertes, con las consiguientes experiencias que van puliendo nuestro espíritu y controlando los deseos de nuestra mente, potrillo desbocado si nos descuidamos, para descansar definitivamente en un estado de gozo y plenitud eterna;— aquí paró un par de segundos ya que lo había dicho todo de un tirón y casi se ahoga y continuó: —como en estos momentos de mi vida, feliz, libre, relajada, liberada a mis años del peso de la culpabilidad… ¡se me ha ocurrido volver a nacer y gozar toda mi vida, desde el primer momento amando a todos los seres humanos, sintiéndome unida a la naturaleza, al universo ¡a todo! Y al final, conseguida mi perfección, descansar eternamente en un estado de paz perfecto y definitivo.

Pero… ¡ojo! me digo, ¡tengo una duda! ¿Cómo se yo que mi posterior nacimiento será el perfecto y último? ¿Y si el último es el que ahora estoy viviendo sin tomar consciencia de ello, porque pese a que, supuestamente y como dicen algunos entendidos, en mi anterior estado espiritual decidí libremente donde, cómo y cuándo nacer, para realizar mi Karma, y en algún momento, repito, mi mente humana me jugó una mala pasada, erré el camino, me desvié del proyecto perfecto y… vuelta a empezar sin recordar mi propósito? ¿Eso sería una mala jugada no?—

 Nos sorprendió tanto con aquella reflexión que, en otras circunstancias y lugar, creo que seria  motivo de debate desde una mente filosófica o espiritual, pero nos cogió por sorpresa y antes de que pudiésemos siquiera parpadear continuó: —además sigo dudando porque como me pasó aquello en la playa…— Y las cotorras, intrigadísimas, clavando nuestra mirada en ella y en un tono elevado; ¿Qué te pasó? La pobre tímida muy azorada, miró hacia las mesas cercanas y bajando la voz  no tuvo más remedio que continuar.

 —No… nada, yo, pues…estaba duchándome sola y tranquila, porque era temprano y habíamos poca gente, y veo que desde la orilla, caminando lentamente, con la toalla de playa colgando de un brazo viene hacia la ducha, ya sabéis que son dobles…– ¡Sí, va; continúa! —Pues viene un hombre joven, de unos 35 años, no creo que tuviese más…el pelo castaño muy claro, ondulado, media melena, piel dorada, guapo, sereno, con una mirada dulce…— Y las cotorras nuevamente: ¡aligera por favor! —completamente desnudo— Todas sin excepción tragamos saliva y ella casi, casi elevada en éxtasis continuó —con el sol a su espalda recortando la perfecta silueta, vi el David de Miguel Angel en persona ¡y se pone en la ducha doble frente a mí!— Y las cotorras al unísono, con ojos como platos y llevándonos una mano a la boca: ¡Ohhh!  ¿Y qué pasó? —Pues nada; me dio tanta vergüenza tenerlo tan cerca que me giré de espaldas, acabé rápida y me fui.—  Un ¡Oooooh…! apagado salió de nuestras gargantas y sobrevoló por todos los rincones de la cafetería que, ahora que pienso,no se oía a nadie. Y entonces nos sorprende con: —Pero mi duda sobre nacer otra vez cada vez es más grande— ¿Por qué? Preguntamos todas algo desconcertadas y decepcionadas.

 —Porque he vuelto a la ducha varias veces desde entonces y me lo traigo siempre a casa— Y, sonrojándose como una amapola, se le escapó una tímida sonrisa.

 Ángeles Bosch

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4 Comentaris a “Tengo una duda”

  1. Pilar Zabala escrigué:

    Estic d’acord que les trobades d’amigues poden ser la millor terapia sanadora. La confiança, els sentiments, el respecte i el bon humor son puntals que afavoreixen la bona entesa, i aixó és una sort que es nota que cuideu entre vosaltres.
    Una abraçada

  2. Rosa escrigué:

    Àngeles no sé si és real o fictícia la història que exposes, però t’he de dir que m’agradaria saber on està aquesta platja i sobretot la dutxa. M’ho he passat molt bé llegint el teu escrit.

    Una abraçada

  3. teresa vidal escrigué:

    Molt bo l’escrit, i el final no te desperdici, ja que es la manera en que la majoria de les dones que ja passen de la primera voloada, hauriem actuat. Ens van educar aixi.
    Salutacions cordials

  4. Àngels escrigué:

    Hola amigas, ya sé que he tardado en dar señales de vida pero quería responder a Rosa: No te voy a decir qué parte es cierta o inventada, perdería la gracia, !pero me lo pasé muy bien escribiendo e imaginando!
    Molts petons!

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