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clara 5 de abril de 2014:

“La mujer olvidada”, es la película que me acerca por primera vez a la imagen física de Clara a los 43 años. Se asoma a la pantalla vistiendo con      sobriedad, siempre de oscuro, solo se permite un toque de color en el cuello almidonado de una blusa blanca, seguramente aconsejada por su madre. Es menuda con cara aniñada, dominada por grandes ojos negros mirando siempre de frente, desafiante. Que a nadie le engañe su aspecto físico, es una mujer fuerte, trabajadora, extremadamente meticulosa no deja nada a la improvisación. Sus compañeros la tachan de trepadora descarada, no lo creo, pero es ambiciosa y luchadora, debe de serlo para conseguir ganar la batalla y enfrentarse a todas las deslealtades que la llevaron a quedarse sola defendiendo el sufragio universal femenino.

La historia se sitúa en 1931; cuando en España se proclamó la II República se produce la paradoja de que las mujeres son elegibles pero no pueden votar. Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken son las primeras diputadas que pisan las cortes y se plantean luchar por los derechos de la mujer. Clara sabe que antes han de conquistar el voto femenino. No era tarea fácil, su primer obstáculo fueron sus propios compañeros de partido, los republicanos de izquierdas, temen que las mujeres voten influenciadas por la iglesia, así que le dan la espalda. Ese argumento hace que Campoamor se quede sin apoyos en el parlamento incluyendo a Kent y Nelken, que defienden el aplazamiento del voto femenino. Tras duros enfrentamientos dialecticos y múltiples traiciones consiguió su objetivo.

6 de abril:

Comienzo a leer “Mi pecado mortal. El voto femenino y yo”, donde cuenta en primera persona las luchas parlamentarias para lograr que el artículo 36 de la constitución republicana recogiera el derecho al voto femenino. Por increíble que parezca, esta victoria supuso el fin de su carrera política, fue su pecado mortal. A partir de ese momento sintió en torno a ella palpitar el rencor, la razón aparente era que el voto había herido de muerte a la república ya que la mujer manipulada desde el confesionario votaría a la derecha.

Pero su trabajo parlamentario se multiplicó con la presentación de otras proposiciones de ley:

- El derecho de la mujer a decidir sobre su maternidad

- La ley del divorcio

 - La ley de los derechos del niño y de la niña

- Investigación de la paternidad e igualdad legal de los hijos dentro y fuera del matrimonio

- Abolición de la pena de muerte

 7 de abril:

Me conmueve leer en el prólogo la frase que resume sus ideales: Las mujeres universitarias tenemos el deber de liberar de la ignorancia, del peligro y del dolor al resto de las mujeres, que solas no pueden combatir. Ese propósito refleja la generosidad de su carácter y la amplitud de miras, ve claramente que un grupo de mujeres solas no conseguirá cambiar la sociedad, debe de ser un trabajo de la colectividad femenina a través de una formación progresista.

8 de abril:

Descubro que la obra a pesar de estar sembrada de tecnicismos jurídicos deja claro la lucidez de sus racionamientos enfrentándose desde el primer momento a los que se oponían al voto femenino: ¿Queréis que la constitución recoja que España es una república aristocrática de privilegio masculino donde todos los derechos emanen exclusivamente del hombre?

9 de abril:

Leo con asombro los absurdos argumentos para defender su oposición al voto por parte de sus compañeros: ¿Por qué hemos de conceder a la mujer los mismos derechos políticos que al hombre? Son organismos biológicos diferentes, la mujer es por naturaleza histérica. El diputado señor Ayuso llegó a proponer que los varones tuviesen el derecho al voto a los 23 años y las mujeres a los 45 alegando que antes de esa edad estaba disminuida la voluntad y la inteligencia de la psiquis femenina.

Campoamor respondió con un discurso certero: Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad de género humano en política, para que la política sea cosa de dos, porque solo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar; las demás las hacemos todos en común, y no podéis venir aquí vosotros a legislar, a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, aislados, fuera de nosotras.

10 de abril:

Por primera vez adivino un tono sarcástico en sus palabras. Ironiza sobre las teorías de algún diputado pidiendo que el voto femenino estuviera a merced de los intereses de la república: Los republicanos dieron una muestra de improvisación y de inconsistencia ideológica pretendiendo darle o quitarle el derecho al voto a la mujer según si les ha complacido o no el modo de ejercerlo.

11 de abril:

Pero sin duda el discurso que más la sorprendió y decepcionó fue el de Victoria Kent. Pidió el aplazamiento del derecho al voto afirmando que las mujeres no estaban capacitadas: No eran ni obreras, ni universitarias y no estaban preparadas.

12 de abril:

El 1 de octubre de 1931 se produjo la votación definitiva en las cortes. Clara recuerda que votaron a favor parte de los socialistas, los catalanes, los galleguistas y la derecha. Nombra expresamente a: Alcalá Zamora, Largo Caballero, Negrín, Companys y curiosamente a Gil Robles (CEDA). Votaron en contra los radicales, Acción republicana y parte de los socialistas. Recuerda con amargura el voto de Kent. El derecho al voto femenino fue aprobado por 161 votos frente a 121.

13 de abril:

Sigue contando que cuando creía que la contienda había terminado muchos diputados ya hablaban de poner restricciones en la futura ley electoral, limitando el derecho solo a las elecciones municipales. Por disparatada que pareciese la iniciativa, prosperó, y el 1 de diciembre surgió de nuevo la discusión sobre el inagotable tema. Clara se opuso tajantemente a la enmienda replicando con una oratoria apasionada a cada uno de los oradores que tomaron la palabra: ¿Vais a empezar la constitución deshaciendo lo que habéis votado días antes? Esta enmienda es una ofensa para la mujer.

14 de abril:

Leo como en el momento de la votación Clara estaba agotada, pero la victoria fue suya, de nuevo perdieron los que querían limitar el derecho al voto por 131 votos en contra de la enmienda.

15 de abril:

Con la convocatoria de las elecciones del 33 llegó según palabras de la autora “lo peor”. Mientras las derechas se unían en la CEDA, los socialistas y los republicanos se dividían anunciando grandes desgracias a cuenta del voto femenino. El resultado fue la derrota de las izquierdas y Clara el chivo expiatorio al que responsabilizaron del fracaso.

16 de abril:

Escribe: Me ha causado tristeza, penosa impresión no contar con la confianza electoral de la mujer. Es la reflexión de Clara al perder su escaño. Analiza las causas de la derrota, señalando: El paro, la desastrosa política agraria y la división de los partidos de izquierda como causas fundamentales.

17 de abril:

Como consecuencia el partido republicano no acepta que vuelva a formar parte de sus listas electorales. No se resigna a su defunción política, pero se queda sin grupo para presentarse a las elecciones del 36. A pesar de todo desde Londres tuvo la gran alegría de ver triunfar al Frente Popular con el voto de la mujer.

 Conclusiones:

En su obra: El voto femenino y yo. Mi pecado mortal, publicada un mes antes del estallido de la guerra civil, dejó constancia de su labor en favor de la igualdad civil y jurídica de la mujer. Reconstruyendo conversaciones, intervenciones en la cámara y opiniones políticas. Además analizó los discursos de los diputados y las consecuencias de las actuaciones de partidos.

La guerra dio lugar a una larga dictadura que acabo con la república y condenó al exilio a los idealistas que quisieron cambiar el mundo, entre ellos estaba Clara. Tuvieron que pasar treinta y siete años para que todos los españoles mayores de 18 años pudieran votar en unas elecciones libres donde decidir libremente quienes querían que los representaran en el parlamento, ( 15 de junio del año 1977)

 Viendo su currículo y leyendo sus intervenciones parlamentarias, me doy cuenta de que fue una mujer de gran inteligencia, con un valor y unas cualidades excepcionales. Hoy, la convicción de sus ideales, su lucidez y su valentía permanecen vivas, sirviendo de modelo a las mujeres del siglo XXI:

 “La mujer no se resigna, se rebela, se revuelve siempre, y cuando todo parece perdido, cree en lo inesperado, cree en el milagro. Digámoslo concretamente: cree en sí misma”. C. Campoamor

 18 de abril de 2014:

Después de leer el libro y ver el filme que recrea su trayectoria parlamentaria no puedo evitar acercarme a su biografía. Compruebo que fueron las circunstancias personales las que forjaron el carácter decidido y luchador de Clara. No fue la típica burguesa con todas las puertas abiertas para acceder a una formación selecta que le permitiese desarrollar su talento. Se vio obligada a empezar a trabajar a los trece años como modistilla, desde entonces tuvo las profesiones más diversas: Dependienta, auxiliar de telégrafos, profesora de adultos, secretaria… La muerte de su padre la obligó a abandonar sus estudios para colaborar en la economía familiar, seguramente fue entonces cuando se planteó vencer cualquier obstáculo que se atravesara en su camino. Con voluntad firme escaló todas las metas que se propuso, empezando por aprobar unas oposiciones con las que logró la independencia económica indispensable para alcanzar su gran sueño, llegar a la universidad, justo cuando el ministro de educación aprobó el libre acceso de las mujeres a los estudios superiores (1910)

 Con 33 años reemprendió los estudios acabando el bachillerato, indispensable para entrar en la Facultad de Derecho. Terminó la carrera en tres años, ingresando en el Colegio de Abogados a finales de 1924. Su trayectoria demuestra la capacidad de esfuerzo y la tenacidad para llevar a buen término todos sus proyectos. Con la proclamación de la II República llegó su gran oportunidad, se incorporó al Partido Radical y en las elecciones del 28 fue elegida diputada por Madrid, consiguiendo que las nuevas cortes la incluyeran en la comisión constitucional para elaborar la Carta Magna.

 A los dos meses de comenzar la guerra tuvo que huir de Madrid camino del exilio, su primer destino fue Paris, donde escribió La revolución española vista por una republicana, en el libro cuenta sus últimas experiencias antes de abandonar para siempre su país:

Dejé Madrid a comienzos de septiembre. La anarquía que reinaba en la capital ante la impotencia del gobierno, y la falta absoluta de seguridad personal, incluso para las personas liberales, me impusieron esta medida de prudencia… No quise irme sin llevar conmigo a mi anciana madre de ochenta años de edad y a mi sobrinita, únicas personas que estaban a mi cargo”.

 Después vivió diez años en Buenos Aires donde se ganó la vida traduciendo, dando conferencias y escribiendo biografías. Intentó regresar a España a fines de la década de 1940, pero se encontró con que estaba procesada por su pertenencia a una logia masónica.

 En 1955 se instaló en Lausana (Suiza), y trabajó en un bufete hasta que perdió la vista. Murió de cáncer en abril de 1972. Sus restos fueron traslados algunos años después de su muerte al cementerio de Polloe en San Sebastián.

 Mª Jesús Mandianes

 

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6 Comentaris a “Clara Campoamor, la mujer olvidada”

  1. pilar Zabala escrigué:

    Gracias Mª Jesús por ese esplèndido trabajo, un trabajo que me ha llevado a conocer aspectos que desconocia de esa mujer valiente, inteligente, rebelde y de rotundas convicciones que fué Clara Campoamor.

  2. Mª Jesús Mandianes escrigué:

    Pilar disfruté mucho descubriendo todas las caras de la que fue una luchadora que supo sobreponeres a sus circunstancias personales.
    Gracias por tu comentario

  3. Magui escrigué:

    Una gran mujer Clara Campoamor tengo que reconocer que al leer tu trabajo no puedo dejar de sentir una envidia sana al ver de lo que fue capaz esa mujer menuda de físico pero gigante de pensamiento y sobre todo de obra.

    • Mª Jesús Mandianes escrigué:

      Yo no dejo de admirar su capacidad de superación frente a todas las dificultades y la tenacidad para llevar a cabo todo lo que se proponía, no aceptaba un “no” por respuesta, ni se dejaba ningunear por nadie.

  4. Àngels escrigué:

    Mª Jesús, con este trabajo y el material que compartimos, me has ayudado a descubrir el corazón y los sentimientos de una mujer desconocida por mí.

    • Mª Jesús Mandianes escrigué:

      Descubrir el trabajo de las pioneras que han luchado por conseguir el renocimiento de la mujer como una igual en el plano social, jurídico y laboral y compartirlo con vosotros, aprendiendo también de vuestras aportaciones, ha sido muy enriquecedor.

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