set 16

Francesca BonnemaisonFrancesca Bonnemaison, Barcelona, 1/4/1872-1949

Mi primer contacto y toma de conciencia sobre la vida de Francesca Bonnemaison i Farriols y su dedicación en defensa de la mujer trabajadora, fue mi experiencia en “l’Institut de Cultura de la Dona” donde tuve la oportunidad de hacer por primera vez una sencilla presentación de mi primer libro de relato corto publicado.

    Para poder escribir esta aportación a Blogueres de Sant Martí  he recurrido a internet y los datos concretos que transcribo, son extraídos de un precioso trabajo de Gemma Jiménez que me ha permitido tomar conciencia de la época en que desarrolló sus inquietudes. Por mi parte, nada nuevo podría añadir a una biografía exquisitamente trabajada, excepto comentar un detalle clarificador y para mí importantísimo que explicaré más adelante.

     Francesca Bonnemaison, conocida también como Paquita Verdaguer por su matrimonio a los 21 años con Narcís Verdaguer i Callís, fue una mujer que vivió en su infancia la presión de una rígida educación religiosa por parte de su madre que, naturalmente influyó en su trabajo. Su educación se completaba con estudios de idiomas, dibujo, pintura y música en el ambiente católico, nacionalista y burgués en el que continuó viviendo ya casada y que marcó la forma de encauzar sus inquietudes.

    La influencia de su padre, pastor de origen francés que llegó a Cataluña en busca de fortuna, la sensibilizó en el amor a la naturaleza, a la vez que practicó deportes como el tiro, caza y natación y le permitió encontrar el equilibrio de libertad y respeto para desarrollar toda su capacidad creadora. Su preocupación por la mujer la lleva a colaborar como voluntaria en la parroquia de Santa Ana, y éste es el  punto donde a mi parecer, su inteligencia intuye cómo se puede ayudar de verdad a la mujer trabajadora de aquella época sin salirse de lo establecido, donde su opinión podía interpretarse en los círculos cultos masculinos, como una anécdota acompañada del sí, pero…, y atreverse a manifestar y luchar por un cambio de paradigma.

    Según explica Gemma Jiménez, Francesca creía “que la defensa de las mujeres pasaba por ofrecerles una educación que permitiera un acceso autónomo al mundo laboral”.  Defendió la idea de la creación de “una dona forta” centrada en los tres pilares fundamentales que bullían en su inquieta cabeza: Religión, inteligencia y amor a la familia.

    La defensa de la mujer trabajadora no le impidió sin embargo, distanciarse de las corrientes feministas de la época, s.XIX-XX, que ella consideraba superficiales y varoniles. Hemos de recordar la influencia de su rígida educación religiosa, pero también valorar que, a una Francesca enamorada de su marido, no le impidió reconocer el freno que suponía para el pleno desarrollo de las capacidades femeninas, la cultura machista que imperaba en todos los sectores, pese a que estuviese encubierta con los buenos modales. Decía:  “Les dones cal que siguin cultivades, intel·ligents, fortes, gentils, elegants, abnegades i sofertes, alegres i resignades en el més alt concepte d’aquets mots.”  

Intuyo que de forma consciente o subconsciente, eligió la forma más sutil de llevar adelante su lucha sin enfrentamientos de posturas radicales feministas llevadas a cabo por otras mujeres.

     La diferencia que marca su particular objetivo y punto clave de mi observación, ya que por mi educación basada como primer objetivo en la obediencia y resignación y por que no decirlo, en fuerte contraste con mi particular búsqueda de libertad y respeto, valoro la claridad con la que prevé el futuro sin menospreciar todo lo positivo que también puede haber en el esfuerzo, la abnegación por lo que crees y la alegría; por citar algunos de los puntos en que basa su trabajo. Tampoco cree que la beneficencia, que está muy bien en momentos puntuales, abra el camino de la mujer, y me atrevo a añadir; ni la del hombre. La beneficencia acomoda, las subvenciones adormecen. Solo la educación, información y respeto hacen crecer en equilibrio al ser humano.

    Subscribo; no hay crecimiento sin formación y esfuerzo, sin alegría, sin elegancia, sin dignidad, sin libertad, sin confianza en una misma y en el prójimo, sea hombre o mujer, en el siglo XIX, en el XXI y siempre.

    En nuestro momento actual, 2014, donde creemos vivir en auténtica democracia, tengámoslo presente en la elección de aquellas personas que han de gestionar nuestros impuestos y trabajar por una sociedad auténticamente formada, fuerte y libre.

  Ángeles Bosch

 

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8 Comentaris a “Francesca Bonnemaison: Educadora de ciudadanas”

  1. pilar Zabala escrigué:

    Efectivamente se ha de reconocer que, intentando capear las normas machistas que regian en su tiempo, Francesça llevo a cabo una buena labor a favor de la mujer trabajadora para que llegara a alcanzar mas conciéncia de sus capacidades y una mayor fortaleza autónoma.

  2. Martina del Clot escrigué:

    Me he quedado con una frase: “que la defensa de las mujeres pasaba por ofrecerles una educación que permitiera un acceso autónomo al mundo laboral”. Creo que ahí reside la madre del cordero.

    Muy buen trabajo Blogueres…

    • Àngels escrigué:

      Hola Martina, un poquito tarde pero agradezco tus palabras.
      Y puestas a compartir te diré como ya apunto en mi escrito, que soy una de esas mujeres a las que se le ha brindado una oportunidad para cambiar, trabajar y para aprender no solo académicamente, porque a veces la mente está en otro sitio y cuesta centrarse…pero para que te hagas una idea de lo agradecida que estoy a la vida, mira el cuadro de Picasso “Dos mujeres corriendo por la playa”. Yo lo miro y sonrío feliz.

  3. Mª Jesús Mandianes escrigué:

    Sin duda Bonnemaison, hizo un buen trabajo creando la magnífica “Escola de la dona” que dio la mujer la posibilidad de formarse para acceder al mundo laboral. Esa es la única manera de coneguir la independencia económica y lograr la autonomia personal.

  4. Magui escrigué:

    Educación y formación deberían ser sinónimos de libertad sin ella no se podría acceder al mundo laboral y sin un trabajo careces de autonomía para llegar a la igualdad además de ser un derecho es imprescindible tener opción a una buena educación la labor de Francesca Bonnemaison supuso un paso de gigante.

  5. Àngels escrigué:

    Magui, de todas las mujeres que hemos trabajado, por “simpatía” es la que me ha resultado más cercana. Lo mejor de todo es tener la oportunidad de haber conocido trayectoria laboral y humana de cada una de ellas.

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