mai 30

Entorno de bosque mágico de fantasía | Foto PremiumAsí lo llaman. Y todo el mundo quiere ir a ese mágico lugar que pocos tienen la suerte de ver en su vida. Dicen que en ese bosque, en las noches de luna llena, ocurren cosas extrañas. Tan extrañas como maravillosas.

Todo comenzó un día de tormenta. Las nubes negras taparon la luz que había iluminado hasta entonces el arbolado y la luna permanecía impasible observando la escena desde su plácido lugar en el cielo. Se desataron furiosas tormentas, con gran cantidad de rayos y truenos que cruzaban rabiosos la atmósfera de un lado a otro. Todos los seres del bosque se refugiaron atemorizados donde pudieron, en los troncos de los árboles, en las cuevas, en los huecos de las piedras…

Pronto el agua cayó como nunca antes y subió a cotas jamás alcanzadas, formando un pantano acordonado por las colinas que circundaban el bosque. Y sucedió. El agua caída que ahogaba todo el espacio, se llenó de una luz intensa, procedente de algún punto de la luna, traspasó el tronco leñoso de los árboles y tiñó de un verde fosforescente la savia que circulaba por el bosque. Cuando las aguas volvieron a su cauce, y fue reabsorbido el exceso de líquido, comenzaron a suceder los hechos inexplicables. En su interior todo ser vivo sólo crecía y se reproducía en las noches de luna llena. La vida, la calma y la serenidad se extendían por todo su espacio.

Lo descubrió un pastor un día de luna llena. Se le habían perdido un par de ovejas y las siguió porque no podía permitirse perderlas. Estaba en tierras desconocidas, de una hermosura que hasta él, poco dado a fijarse en estas cosas era capaz de percibir y de sentir. Dejó de gritar como si no hubiera un mañana, su nerviosismo se calmó, y sintió una tranquilidad y una paz desconocidas hasta ese momento. Hasta parecía que los árboles se inclinaban a su paso, y ¡seguro que soñaba, pero diría que toda la vegetación emitía una tenue luz verde que iluminaba su camino. Unas campanillas mostraban su blanco brillante y parecían pequeñas luciérnagas esparcidas por el sotobosque. Tan absorto estaba, sumergido en ese ambiente cálido, tocando las ramas, los arbustos, las flores, que se distrajo y cayó por un terraplén hasta el fondo de un barranco. Gravemente herido perdió la consciencia de todo, pero en algún lugar de su ser sintió que estaba en un lugar único, como en un paraíso.

Todo el pueblo salió en su búsqueda, pero no lo encontraron hasta el atardecer del día siguiente. Estaba medio tapado por infinidad de pequeñas ramas que lo habían protegido del frío de la noche y de la humedad de las aguas. El viejo médico, que había vivido muchas experiencias en su vida, confesó a los presentes que era inexplicable que hubiera sobrevivido. Entablilló la pierna y el antebrazo como pudo y lo llevaron en una camilla improvisada con las ramas cercanas.

Todavía no habían alcanzado las primeras casas del pueblo, que recobró la consciencia. Y durante los pocos días que estuvo medio en reposo no se cansó de propagar a los cuatro vientos que ese bosque tenía algo especial, que curaba el cuerpo y también el espíritu.

El episodio se extendió como las aguas desbocadas que todo lo inundan. El bosque comenzó a llenarse de gente. Algunos curiosos, otros con la esperanza de que los ayudase con sus males. Era un reguero de visitantes que aun sin querer todo lo destrozaban.

Al final, los estudiosos llegaron a la conclusión que la magia de este bosque sólo funcionaba en las noches de luna llena. El resto de días era un bosque como cualquier otro. Esto motivó que aun se concentraran más y más personas en unas pocas noches.

La vida de animales, árboles y plantas de ese lugar ya no era la misma. El bosque de la luna llena quería ayudar, quería mantener su entorno relajado que diera paz y curara cuerpos y almas, pero así no. Era imposible.

Y así, por el bosque que sabían que podían ser, decidieron protegerse. Crearon un entorno denso, difícil de penetrar, difícil de encontrar. Y sólo ellos, sus habitantes, decidían en las noches de luna llena, a quién dejaban pasar y a quién sanar en cuerpo y alma.

La leyenda se fue diluyendo por lo difícil de alcanzar el lugar, pero todavía quedan gentes que lo recuerdan, como el pastor que a sus casi cien años disfruta de una salud envidiable. Y todavía hay gente que cree, busca y, quizá, goce del favor de los habitantes del bosque.

Angela Santolera

Abril 2023

 

 

Share and Enjoy:
  • Facebook
  • Twitter
  • Print
  • email

Fes un comentari

  • Blogueres de Sant Martí

    Les Blogueres de Sant Martí som un grup de dones que es forma a partir del taller: "La teva veu a internet". Hem creat una finestra oberta a totes les persones on poder reflectir les nostres inquietuds sobre el que succeeix al nostre entorn.

  • Amb el suport de:

    www.xarxantoni.net
    Xarxa Comunitària de Sant Antoni
    www.farinera.org
    La Farinera del Clot

    EAMP
  • Sobre aquesta web:

    Valid XHTML 1.0 Transitional [Valid RSS]

    Aquesta web ha estat desenvolupada per www.femweb.info; utilitzant PHP, XHTML, CSS i JavaScript. Powered by WordPress