Me la presentaron cuanto yo tenía 14 años. Anteriormente ya la había visto en diversas ocasiones, pero siempre se había interpuesto entre nosotras una cierta distancia que, a mi pesar, impedía que pudiera conocerla de una manera exclusiva i directa.
Su aspecto era pulcro y parecía muy bien conservada a pesar de que ya llevaba unos cuantos años a cuestas, pero eso a mi no me importaba en absoluto. Lo que yo deseaba en aquel momento era poder relacionarme enseguida con ella.
En un principio dejé que mis dedos la tanteasen poco a poco con el fin de poder descubrir todas las posibilidades que ella podía ofrecerme, y más tarde, en la misma medida que avanzaba en su conocimiento, mis primeras dudas e inseguridades fueron desapareciendo y en su lugar fui adquiriendo más confianza y una mayor seguridad, cosa que me permitió poder avanzar con más rapidez.
Se puede decir que a partir de ese encuentro me dediqué a ella casi exclusivamente durante quince años, y no fue hasta el final del último que empecé a sentir que a lo largo de todo aquel recorrido se habían ido perdiendo todas mis ilusiones, y que el hecho de seguir con ella me estaba provocando un malestar que no estaba dispuesta a soportar por más tiempo, y por esa causa decidí que lo mejor que podía hacer era dejarla y intentar cambiar así el rumbo de mi vida. Sentía la necesidad de respirar un aire nuevo, y por ello me prometí que nunca más volvería a tocar a ninguna que ni tan solo se le pareciera, pues tenía miedo de que si lo hacía quizás volvería a depender de ella hasta el resto de mis días.
Durante unos años cumplí mi promesa de mantenerme a cierta distancia pero es ahora, cuando pienso en ella, que considero que no supe valorarla suficientemente. No era en absoluto complicada, su manera de actuar era tan sencilla que no hacían falta grandes conocimientos ni largos estudios para comprenderla, y en aquel tiempo fue para mí de mucha utilidad. Su nombre era Underwood y más tarde, cuando adoptó una línea más moderna, se llamó Olivetti. En estos momentos no puedo evitar que al recordarla me invada una cierta nostalgia, pues al fin y al cabo fue mi compañera de fatigas durante el largo tiempo que duró mi paso por un par de empresas.
Ahora con los nuevos avances de la sociedad me siento empujada a tener que utilizar de nuevo a otra máquina, esta vez conocida por el nombre de “ordenador” y con ella mantengo una complicada relación de amor odio. La mayoría de las veces necesita demasiado tiempo para ponerse en marcha, es fría y distante, oculta un montón de secretos que me son difíciles de descifrar, acostumbra a llevarme la contraria, no comprende mis deseos ni yo los suyos, y es tozuda y sumamente complicada. A veces me dan ganas de lanzar el mando contra su pantalla pero me retengo por aquello de la violencia doméstica.
Me doy cuenta que por mi parte, y quizás de manera inconsciente, existe un rechazo provocado por la promesa que años atrás me hice de no volver a dejar que una máquina se interpusiese en mi vida. Siento que en mi interior se está produciendo una lucha a dos bandas y que solo una de ellas podrá ser la opción ganadora. En estos momentos me encuentro en mitad del fragor de la batalla, una batalla que la mayoría de las veces me supera, me hiere y desespera, pero aún así no estoy dispuesta a dejarme ganar con facilidad, pienso eliminar definitivamente de mi mente esa sombra que se alimenta de una promesa que ahora ya no tiene razón de ser. Seguro que lo conseguiré.
Pilar Zabala


















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De segur que al igual que tu hi ha molta gent que despres de fer servir l´ordenador durant mols anys per que era la seva feina, quan es jubilan o els jubilan hi ha un cert odi-amor i miran de possar distancia tot pensan que ja en tenen prau de maquines. Pero amb el temps s´en donen conte que l´ordenador tambe pot ser el seu amic tot depen del seu us.
Jo tambe durant mols anys vaig fer servir la máquina d´escriure, si mes no encara en ting una plegable a casa, que no la faig servir ja fa molts anys pero no em desfaig d´ella perque em porta records.
El teu ordinador no se interposará a la teva vida si tu no vols, pero els que et llegim si que ens entres a les nostres vides amb els teus escrits fer-nos recordar trocets del nostre cami per la vida i aixo es molt agradable.
Hola Rosa. Tens raó al dir que l’ordenador només s’interposarà en la vida de cadascú fins allá on cadascú vulgui. Jo ja començo a familiaritzar-me una mica mès amb ell i a sentir-me contenta dels meus avenços. Gràcies per els teu comentari. Una abraçada