mar 07

felicidadA quienes tienen la virtud de saber gestionar su cabeza para razonar, les he oído comentar que “Los días buenos son para disfrutarlos, y los días malos para aprender”.

Creo que no les falta razón; la experiencia permite formular pautas con tanto sentido común, que siempre sorprenden a quienes no lo tenemos en demasía. Y reafirma aquel dicho conocido de “Que el sentido común, es el menos común de los sentidos”.

Si los días buenos son para disfrutarlos, parece conveniente conocer qué cosas son las que nos causan esa percepción; no es fortuito que el hecho de gozar, tenga a ver con esa sensación que se manifiesta como felicidad, entendiendo ésta como la capacidad que tenemos de sentir con plenitud, aquello que nos llena el ánimo.

Dedicando algunos instantes a pensar en ello, y después de bastante cavilar -para lo que he de reconocer no tengo excesiva facilidad,- creo que he conseguido reunir un puñado de pequeñas cosas, que generan esas sensaciones que se activan en nuestro interior, y que nos producen el efecto de plenitud a que antes aludía.

Sé de cierto que para cada persona, las cosas que la hacen sentir bien no suelen ser siempre las mismas; a pesar de ello, y aunque no estén todas aquí, he recogido algunas.

Son como las sensaciones al ver el alba o el crepúsculo; nos regalan la vista con su amplia paleta de colores y luces: magenta, azul Prusia, azul celeste, amarillo cadmio, anaranjado, gris azulado… y crean una plétora de sensibilidades, que cautivan el corazón.

También lo es la tranquilidad que acompaña los momentos de soledad; poder realizar las cosas sin necesidad de premura; gozar de unos días repletos de energía, la grata experiencia de una buena conversación, ser consciente de poder disponer de una salud aceptable, ser capaz de idear proyectos realizables, desarrollar tareas que colman, apreciar la propia sensación de plenitud, ser capaz de mantener el equilibrio interno, percibir la fuerza de la propia seguridad, estar razonablemente satisfecho, instalarse en la armonía interior, participar en acciones que son solidarias, mantener el deseo de aprender, buscar cómo aumentar el conocimiento, sentir la percepción de trascendencia, mostrarse positivo, compartir alegría y afecto, capacidad de reír,… cosas todas ellas, que siendo simples, se transmutan en valores importantes.

A veces puede ser un simple contraluz, que atraviesa las hojas verdes de unos árboles. Y ser ello motivo suficiente, para dedicar una mirada de admiración hacia esas cosas sencillas que nos rodean, y que la precipitación y las prisas nos impiden descubrir y disfrutar.

Sentarse a esperar que nos llegue la felicidad o la plenitud, es esperar algo que sabemos que en la realidad no suele suceder. Y que no conviene esperar pasivamente.

Solo desde la propia capacidad personal, se puede alcanzar una situación de equilibrio y paz, que muy probablemente no hallaremos en aquello que discurre a nuestro alrededor. Identificar qué nos hace sentir bien y disfrutar de ello, es un recurso nuestro.

Javier de la Casa

 

Share and Enjoy:
  • Facebook
  • Twitter
  • Print
  • email

Un comentari a “El color Magenta”

  1. Mª Jesús Mandianes escrigué:

    Javier, una vez más das en el clavo. A veces son esas pequeñas cosas las que nos llenan de optimismo y consiguen que la vida sea algo más que el transcurrir de los días.

Fes un comentari

  • Blogueres de Sant Martí

    Les Blogueres de Sant Martí som un grup de dones que es forma a partir del taller: "La teva veu a internet". Hem creat una finestra oberta a totes les persones on poder reflectir les nostres inquietuds sobre el que succeeix al nostre entorn.

  • Amb el suport de:

    www.xarxantoni.net
    Xarxa Comunitària de Sant Antoni
    www.farinera.org
    La Farinera del Clot

    EAMP
  • Sobre aquesta web:

    Valid XHTML 1.0 Transitional [Valid RSS]

    Aquesta web ha estat desenvolupada per www.femweb.info; utilitzant PHP, XHTML, CSS i JavaScript. Powered by WordPress