set 02

ana-maria-matute2[1]Escribir para Ana María es más que una profesión, es una delicada tarea de recuperación de los personajes y las circunstancias que han formado su experiencia vital. Es un trabajo realizado con tal intensidad que parece mimetizarse en alguno de los protagonistas de sus libros, que transitan con toda naturalidad entre la realidad y la fantasía.

El tiempo la ha transformado en una mujer de pelo blanco, con una onda cayendo de lado sobre la frente, dándole una apariencia juvenil y rebelde, como de niña grande que se resiste a envejecer. En su cara de Luna llena destacan los ojos oscuros de mirada intensa que parecen ver siempre más allá de cualquier interlocutor. Las manos cuidadas y bellas, son sus aliadas más fieles, complementando y dando énfasis a sus explicaciones o empuñando con elegancia el bastón de bambú que la acompaña a todas partes.

Cuenta con voz serena que vino al mundo en Barcelona en 1925, la esperaba una familia burguesa con la ilusión de ver nacer un varón, pero fue la segunda de un quinteto de diablillos bien avenidos. Su infancia transcurrió entre Barcelona y Madrid, lo que les hacía sentir “niños de ninguna parte”, con el tiempo utilizaría esa sensación de desarraigo como tema de muchas de sus obras.

Dueña de una imaginación prodigiosa escribió su primer relato, ilustrado por ella misma, a los cinco años. Inquieta y emprendedora creó una revista laque bautizó con el nombre de Shibyl de la cual era la editora, ilustradora y repartidora. Acababa siempre con la frase “continuará la semana que viene” lo que aumentaba la expectación de sus hermanos y compañeros.

A los ocho años una grave enfermedad hace que la trasladen a un pueblo de la Rioja, Mansilla de la Sierra, junto a sus abuelos. Allí lejos de su palacio de cristal se enfrenta a otra realidad social que la araña por dentro: la de los niños que carecían de todo. Confiesa con añoranza que en aquel lugar rodeado de bosques descubrió que se escondían las historias que siempre quiso contar, allí aprendió que los vuelos de los pájaros escriben en el cielo las palabras de donde han brotado todos los libros del mundo. Transformada en “maga del bosque” creo un mundo narrativo propio, lleno de unicornios, trasgos, duendes y elfos, con los que aquella “niña rarita” intentó buscar su lugar en el mundo.

Tenía diez años cuando estalló la guerra civil, el conflicto supuso la “infancia robada” a toda una generación. La violencia y la pobreza de la posguerra marcaron sus primeras obras, retratando en toda su crudeza la dura realidad de la España de los años cuarenta, donde subsistir a cualquier precio era la penosa tarea diaria. Inspiradas en esa época son las historias centradas en las miradas aterradas de los niños, obligados a convivir entre la brutalidad y el dolor: Los Abel(1948), Fiesta al Noroeste (1952), Pequeño teatro (1954), En esta tierra (1955) o Los hijos muertos (1958).

Escribió su primera novela, Pequeño teatro, a los diecisiete años, que se publicó ocho años después. En 1949 quedó semifinalista del Premio Nadal con la novela Luciérnagas, pero la censura impidió su publicación, tratando de evitar una vez más, que la literatura plasmara la historia y la tragedia de una época convulsa, a través de Sol, la protagonista. Una adolescente burguesa a la que la guerra lanza a la calle mostrándole un mundo poblado de mendigos, prostitutas y soldados, donde bajo los continuos bombardeos, se verá obligada a sobrevivir.

En un lugar destacado hay que situar Primera memoria, Premio Nadal 1959, formando con La Trampa y Los soldados lloran de noche la trilogía “Los mercaderes”. En ella se describe una vez más el desasosiego de la adolescencia, la lucha terrible entre el final de la infancia y el principio de la madurez, en la que inexorablemente queda derrotada la inocencia. Uno de los protagonistas es Gorogó, nombre de un muñeco negro que le trajo el padre de uno de sus viajes.Ana y su hijo

Como mujer tuvo que enfrentarse a experiencias muy duras, como el fracaso de su matrimonio con el escritor Ramón Goicoechea, del que tuvo un hijo. El machismo imperante en las leyes españolas de la época, hizo que no solo perdiera la custodia del niño después de la separación, además le negaron el derecho a verlo. Esto le provocó problemas emocionales, que solo logró superar refugiándose en su talento.

La llegada de un nuevo amor marca el inicio de su etapa personal más feliz, pero aquellos años de plenitud emocional dan paso a un período sombrío. Cae en una profunda depresión que la hunde en un total silencio creativo, desapareciendo de la escena cultural durante casi 20 años. Habla de este periodo como “un agujero negro que absorbe toda su energía”, quizás un obstáculo más para llegar a la gran literatura, una meta que solo se alcanza con dolor y lágrimas.

Tras ese largo periodo de esterilidad narrativa, en 1984 obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil con la obra Sólo un pie descalzo. En 1996 publica Olvidado Rey Gudú y es elegida miembro de la Real Academia de la Lengua. En 2007 recibió el Premio Nacional de Literatura al conjunto de su labor literaria y en 2010 le concedieron el Premio Cervantes. Cargada de títulos y premios y traducida a más de 23 idiomas, la obra de Matute es una de las más importantes de la lengua hispana actual.

Los cuentos son una parte esencial de la obra de Ana María, embellecidos por su imaginación infantil, tras la cual se asoma por sorpresa la dura realidad: Los niños tontos, El polizón de Ulises, Paulina, son algunos de sus títulos. Se inician con gran lirismo derivando hacia un realismo descarnado, no exento de crueldad. Sus novelas quieren mostrarnos a la realidad política y social de la época. Partiendo de la visión tremendista dominante en la literatura de su tiempo, combinan la denuncia y el mensaje poético, están siempre ambientadas en la España de la posguerra.

Escribir es para Ana Mari recuperar una y otra vez aquel día en que creyó que podía oír crecer la hierba, cuando la noche llegó a ser más brillante que el sol. Escribir es un descubrimiento diario a través de la palabra, y la palabra es lo más bello que se ha creado, es lo más importante de todo lo que tienen los seres humanos. Toda su vida ha sido una constante búsqueda de esa palabra capaz de iluminar con su luz el país de las maravillas que tanto nuestro mundo como, sobre todo, nuestro lenguaje albergan. Por eso nos pide que si alguna vez tropezamos con alguno de los seres que pueblan sus libros nos los creamos porque se los ha inventado ella. (Fragmento de su discurso al recibir el premio Cervantes)

Mª Jesús Mandianes

 

 

 

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Un comentari a “Ana María Matute”

  1. Pili Z. escrigué:

    Llegir més obres de Ana Mª Matute és un tema que tinc pendent i no olvido. Tinc un bon record de “Olvidat rey Vudú”; em va encantar la extraordinaria imaginació descriptiva que fa d’una història i uns personatges totalment irreals però que van atrapar el meu interès fins el final.

    Un petó.

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