jun 10

Suelo levantarme en muchas ocasiones -no siempre,- el primero, y llevo ya en mente el deseo de mi primera felicidad del día: primero ver como es ese día nuevo que empieza a levantarse, observar las gaviotas que curiosas dan vueltas cerca de la ventana para ver el osado intruso que las observa, y en el silencio sin estrenar de la mañana ir hasta la cocina, en la que me recibe el astro sol con sus primeros rayos. Recolecto, simbolicamente, unas mandarinas de la cesta que se halla en el tendedor, y parsimoniosamente, sin prisa, en el primer silencio, sentado en la mesa empiezo a mondarlas y a sentir el olor de la piel al separarla. Tienen el frescor de la noche, huelen a naranja recien cortada, a la promesa de su inmediato sabor en cuanto me introduzca el primer gajo en la boca porque sé que se va a tratar de una exquisitez.  Y así, sin prisa, poco a poco, separando los gajos uno a uno, disfruto de su jugo, de su sabor y de su olor.

Y del gozo de esta pequeña felicidad del día, pienso en cómo disfrutar de esas nuevas y pequeñas felicidades: el frescor en la cara al salir a la calle recien duchado; la luz que atraviesa los árboles de una calle peatonal donde revolotean las primeras golondrinas llegadas; el escuchar la  alegria de los niños en el colegio cercano, persiguéndose y disfrutando de los juegos; la tranquilidad del momento; el goce del camino que hoy he decidido hacer; las personas con las que me cruzo, un contraluz al afrontar el giro de una calle… una pequeña felicidad contenida en cada acto, si dispones del tiempo, la sensibilidad y el deseo de vivirlo; como el fotógrafo con la imagen acabada de captar. Claro que hay muchas más cosas y preocupaciones que afrontar, pero mi espacio personal no tiene porque no gozar de esos simples momentos de deleite, que me hacen compensar todos aquellos que no lo son.  Y porque sé que si me encuentro bien conmigo mismo, estoy seguro de que podré afrontar mejor aquello que me llegue y que no sea tan agradable; o al menos, sin atribuirle excesiva tensión innecesaria. Cada uno tenemos a nuestro alcance esas mismas posibilidades: a por ellas. ¡A disfrutarlas, sin dejar escapar ni una sola!.

Javier de la Casa

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Un comentari a “Pequeñas felicidades”

  1. Pili escrigué:

    Que razón tienes. Para mi también es importante empezar con buen ánimo el nuevo dia y para ello procuro estar atenta y disfrutar de las pequeñas cosas buenas que acontecen a mi alrededor, Me encanta contemplar con calma cada nuevo amanecer, a cambio obtengo serenidad y bienestar.

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